El mandatario dice que reanudará las relaciones con Israel "cuando se vaya Netanyahu" a cumplir "su condena como asesino de niños"
MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha solicitado este domingo la liberación del ciudadano colombiano-israelí Elkana Bohbot, en manos del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) desde el 7 de octubre de 2023, después de que el grupo palestino haya publicado un nuevo vídeo de este rehén para presionar al Gobierno israelí a forzar un alto el fuego en la Franja de Gaza.
En un extenso mensaje en su cuenta de la red social X, el mandatario ha reiterado en varias ocasiones su solicitud "respetuosa" al movimiento islamista, aludiendo a los orígenes de este ciudadano de 35 años que "nunca participó en actividades militares allí (por Israel), pero en algún concierto de tecno, música terrible, pero que a él le gusta, se enamoró de (una) colombiana", con la que ha tenido un hijo.
"Por eso, creo que puedo solicitarle con el corazón y la dignidad de mi historia a Hamás que libere a Alkana", ha declarado antes de instar al grupo "no militar bajo la esvástica, sino bajo la bandera de la libertad, que es la de la humanidad". "Netanyahu que se quede con la esvástica", ha añadido.
En este sentido, Petro ha aprovechado para anunciar que reanudará las relaciones con el Estado de Israel "cuando se vaya Netanyahu (...) a cumplir su condena de la historia como asesino de niños" y ha prometido la apertura de un consulado en Gaza "en el estado libre y soberano de Palestina".
"Ayudaremos a cuidar, en nuestros hospitales, niños y niñas heridas de Gaza y ayudaremos a reconstruir con toda la humanidad, Gaza bajo bandera palestina", ha asegurado el mandatario colombiano.
Estas declaraciones de Petro llegan un día después de que Hamás haya publicado un nuevo vídeo en el que el rehén colombiano-israelí denuncia que "estamos en una situación muy grave, sufrimos bombardeos las 24 horas del día", en medio de la ruptura del cese de hostilidades y la reanudación de los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, donde sigue cautivos junto al resto de secuestrados, en lo que Israel suele describir como un ejercicio de propaganda y guerra psicológica.